Educar desde los PRINCIPIOS y no desde las ÓRDENES

22.07.2026

Cómo conseguir que los valores hagan el trabajo que hoy hacen los gritos, los castigos y las repeticiones constantes.

Hay una escena que se repite una y otra vez en mi consulta.

Madres frustradas.

Padres agotados.

Abuelos desbordados.

Profesores que sienten que cada día les cuesta más motivar, poner límites y encontrar la colaboración de sus alumnos.

Educadores que aman profundamente su profesión, pero que muchas veces tienen la sensación de trabajar solos, porque aquello que intentan construir en el aula no encuentra continuidad en casa.

Líderes de equipos y empresarios que sienten que, por más veces que explican cómo quieren que se hagan las cosas, sus colaboradores vuelven una y otra vez a los mismos errores.

En definitiva, personas que tienen la sensación de haberse convertido en recordadores permanentes de tareas, como si gran parte de su energía se fuera en repetir una y otra vez aquello que ya debería formar parte de la forma de actuar de quienes tienen delante.

Mientras me cuentan lo que ocurre, las frases empiezan a repetirse como si todas hubieran salido del mismo lugar.

"Tengo que decirle veinte veces al día que recoja la ropa."

"No entiendo cómo puede dejar la toalla mojada tirada en el baño todos los días."

"Estoy cansada de recordarle que vacíe el lavavajillas."

"Le hemos explicado mil veces que no puede dejar los zapatos en medio del pasillo."

"Llevamos años diciéndole que estudie y parece que cada vez hace menos."

"No valora el esfuerzo que hacemos para comprarle las cosas. Las rompe, las pierde o las deja tiradas por cualquier sitio."

"Siempre pone los pies sobre el sofá, aunque sabe perfectamente que en casa no lo hacemos."

"No consigo que deje el móvil por las noches. Tengo que enfadarme muchísimo para que me haga caso… y al cabo de dos días volvemos a empezar."

"Llego agotada del trabajo y todavía tengo que perseguirle para que meta una simple taza en el lavavajillas."

"Su habitación parece una leonera. No ventila, no ordena y parece que todo le da igual."

"Sé que fumar le está haciendo daño, pero ya no sé qué hacer. He probado con el cariño, con las buenas palabras, con las amenazas, con los castigos… y nada funciona."

"He repetido mil veces al equipo cuál es el protocolo de atención al cliente y, sin embargo, cada uno sigue haciéndolo a su manera."

"A pesar de haberlo explicado con calma, de buenas maneras y de que todos parecían estar de acuerdo en la reunión, sigo encontrándome correos de clientes sin responder dentro de los plazos que habíamos establecido."

"Parece que, si yo no estoy delante, la ropa vuelve a acabar arrugada dentro del armario, a pesar de haberle explicado lo cansado que es para mi planchar”

Mientras escucho todas estas historias, hay una pregunta que aparece una y otra vez:

¿Por qué tengo que repetir siempre lo mismo?

El objetivo de la educación y del liderazgo no es conseguir obediencia cuando estamos presentes. Es ayudar a que las personas actúen guiadas por principios cuando ya no necesitan que nadie se los recuerde.

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Sobre Cuti Loureiro
Soy terapeuta en Psicosomática Clínica y Humanista, Kinesiología Holística y acompañamiento emocional. Trabajo desde Vigo y también online, acompañando a hombres y mujeres que desean reconectar con su cuerpo, su alma y su propósito vital.

En cada sesión integro herramientas como la kinesiología holística, la terapia familiar sistémica, las constelaciones familiares y el enfoque energético y espiritual, facilitando procesos de sanación profunda y transformación interior.